Redacté mi primer anuncio con diez años y no tardé en incluir mis primeros truchos en las libretas del instituto, vocación que quedó frenada cuando me matriculé en Magisterio de Educación Infantil. Enseñé formas, colores y tamaños, pero finalmente me quedé con las palabras, materia prima de mi día a día.
Una vez Diplomado, he trabajado precozmente como creativo hasta Licenciarme en Publicidad y Relaciones Públicas, para así seguir mejorando, evolucionando y, sobretodo, aprendiendo cada día.